Un pueblo que pasa velozmente del aislamiento a la integración en la aldea global puede sufrir desorientación y pérdida de identidad, por la mala asimilación de tanta novedad. Ése ha podido ser el caso de Mirabeles, un pequeño pueblo de Andalucía que subió el tren de la modernidad en la segunda mitad del siglo XX, según opinión de Evaristo, viejo cronista de a localidad, que conoció el mundo a través de la lectura y que contempla con desasosiego cómo MIrabeles se desintegra ante a inundación provocada por el mundo moderno.