Bajo una delicada atmósfera de ensueño y estética oriental, este rompecabezas de mil piezas plasma de forma poética el concepto que le da nombre. La composición visual está protagonizada por una mujer con los ojos cerrados que viste un kimono o bata en tonos amarillos, ocres y morados, quien se encuentra suspendida en el aire con un pie apoyado sobre un reloj despertador de estilo clásico situado en la base. Acompañando su figura en pleno vuelo, destacan dos majestuosas garzas o grullas de plumaje claro con las alas extendidas, rodeadas por una fastuosa decoración botánica con grandes flores de tonos rosados, salmón y brotes verdes, todo ello integrado armoniosamente sobre un fondo verde menta suave con sutiles formas de nubes onduladas. Se trata de una ilustración artística rebosante de simbolismo, calma y elegancia, ideal para quienes huyen de los paisajes tradicionales y buscan un diseño con identidad propia.
Abrir la caja de este puzzle supone sumergirse en un gratificante ejercicio creativo perfecto para desconectar del ritmo diario a través de sus trazos definidos y su paleta cromática pastel. Al contar con un fondo liso tan característico y zonas florales muy localizadas, el proceso de clasificación de los componentes resulta sumamente intuitivo y fluido, invitándote a montar los detalles del ropaje y las aves antes de adentrarte en el lienzo principal. Es una opción idónea tanto para regalar a coleccionistas de ilustraciones contemporáneas como para disfrutar de un rato de tranquilidad en casa, logrando tras su ensamblaje una magnífica pieza decorativa capaz de transmitir serenidad a cualquier estancia.
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