Siente la magia de la creación artística adentrándote en el rincón más íntimo e inspirador de un creador plástico. La composición nos traslada al taller de un pintor que irradia un caos creativo encantador, donde cada esquina desborda imaginación. La estancia se encuentra repleta de soportes de madera, bastidores con telas ya pintadas y un sinfín de botes con pigmentos y óleos multicolores esparcidos por las mesas y estanterías. A través de sus inmensas cristaleras frontales, que cubren toda la pared, penetra una deslumbrante luz natural y unos rayos de sol que iluminan por completo el espacio de trabajo, permitiendo al autor plasmar sus creaciones con la iluminación perfecta mientras contempla un bucólico paisaje exterior de montañas, lagos y un cielo azul salpicado de nubes.
El puzle destaca por una riqueza de detalles abrumadora que hará las delicias de los aficionados a los montajes minuciosos. En el centro del taller, un caballete sostiene un cuadro de flores con trazos muy vivos, rodeado de pinceles, paletas manchadas y pequeños maniquíes articulados para el dibujo. El desorden artístico se extiende hasta el suelo de madera, decorado con salpicaduras de pintura, botes abiertos, un atrapasueños colgado del techo de vigas y un tierno perro de color claro que duerme plácidamente ajeno al revuelo creativo. Este rompecabezas de mil doscientas piezas es ideal para los apasionados del arte y la pintura, ofreciendo un desafío de montaje vibrante y una estampa final llena de vida y color para decorar tu hogar.
Los puzzles Pintoo tienen la peculiaridad de que sus piezas son de plástico duro, lo que le dan un acabado perfecto ya que sus piezas encajan perfectamente entre sí.
No se desarman al cogerlos y no hay necesidad de usar ninguna clase de pegamento para poder colgarlos de cualquier rincón de casa.
Acabado de imagen en colores vivos y brillantes con gran nitidez.